Exploran Cacaxtla


enero de 2010

Dos niveles constructivos quedaron a la vista durante las recientes exploraciones.

 Dos niveles constructivos del Gran Basamento de la Zona Arqueológica de Cacaxtla, en Tlaxcala, quedaron al descubierto durante la más reciente temporada de exploraciones efectuadas por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta). Preliminarmente se ha determinado que estos elementos arquitectónicos datan del periodo de mayor esplendor de la ciudad prehispánica, entre 600 – 950 d. C.

Este Gran Basamento, que destaca por su volumen y dimensiones (200 metros de longitud, 110 m. de ancho y 25 m. de altura), es producto de numerosas superposiciones construidas a lo largo de su historia, es decir se trata de una elevación artificial en la que se construyeron unidades habitacionales y palacios.

“Anteriormente, cuando los dos primeros cuerpos estaban ocultos, el público pensaba que el Gran Basamento se ‘desplantaba’ sobre un montículo, ahora, al descubrirlos, se percata que la edificación arranca de un terreno llano y es, entonces, más grande de lo que imaginaban”, informó el doctor Guillermo Goñi Motilla, director del sitio arqueológico adscrito al INAH.

Cacaxtla es un claro ejemplo del sistema de construcción que utilizaron sus antiguos habitantes, quienes una sobre otra, levantaron una nueva etapa constructiva sobre el gran montículo orientado en dirección norte-sur. Es decir, que sobre una primera edificación construyeron un nueva que cubrió a la anterior, como en el caso de una cebolla, donde  la capa más superficial cubre a las que están en su interior.

El objetivo de la temporada de campo —desarrollada de junio a diciembre—, abundó Goñi Motilla, era determinar qué se podía recuperar de la arquitectura de los dos primeros niveles del edificio, es decir, el cuerpo inferior y el segundo. De ese modo se elevaron y completaron los taludes; la excavación se hizo mediante unidades de 2 x 2 m. en cada uno de los espacios”.

La exploración, realizada en la fachada oriente del basamento, se extendió por aproximadamente 150 metros y previendo el deterioro que la intemperie puede ocasionar en los elementos arquitectónicos —compuestos en gran parte por adobes y tepetate—, se añadieron capas de cal-arena y cubiertas vegetales sobre los restos de algunos muros y en los cuerpos.

El presupuesto asignado por el INAH para esta tarea fue de casi 2 millones 880 mil pesos, que en un 70 por ciento se destinaron a cubrir los salarios de aproximadamente 60 personas. Para tener una idea del trabajo realizado, las exploraciones arrojaron 3 mil 843 m³ de escombro.

Acerca de la ocupación de Cacaxtla, Goñi Motilla refirió que este lugar tuvo su principal desarrollo durante el Epiclásico (600-650 d. C. / 900-950 d. C.), tras la caída de Teotihuacan y antes del surgimiento de Tula; no obstante, algunos niveles inferiores del Gran Basamento son contemporáneos con las primeras fases de Teotihuacan, entre 200 y 300 d. C. 

El material arqueológico de los dos niveles descubiertos recientemente corresponde al auge de Cacaxtla en el Epiclásico, “sin embargo falta realizar un análisis a detalle considerando que no son los mejores contextos para fechar pues, al parecer, pertenecen a la última etapa del sitio”.

Contemporánea de Xochicalco, Cholula y El Tajín, Cacaxtla —en el Valle Puebla-Tlaxcala— fue ocupada por grupos provenientes del sur, mejor conocidos como olmecas-xicalancas, quienes se establecieron en esta región para erigir la ciudad aprovechando la estratégica posición que guardaba en la ruta de tránsito que va de la Costa del Golfo al Altiplano Central.

La finalidad de estas labores, indicó el especialista del INAH, es que ahora los visitantes, que acceden precisamente por el costado oriente del Gran Basamento, comprendan el sistema arquitectónico de este conjunto palaciego.

Asimismo, mencionó que aunque no se encontró un gran número de piezas prehispánicas durante las exploraciones, destaca una urna que será incluida en la colección arqueológica que estará dispuesta en el nuevo Museo de Sitio de Cacaxtla, que se espera sea reinaugurado en los primeros meses de 2010.
    
Otros proyectos en la zona arqueológica, añadió, están relacionados con el mantenimiento de la misma, por ejemplo, se está colocando una cubierta vegetal en áreas erosionadas a fin de evitar el desgaste de la superficie y retener mayor humedad. Por otra parte, continúan los estudios del Templo Rojo que permitirán determinar la mejor manera para su preservación.

 Fuente INAH

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