Los niños héroes, un mito.


Ernesto Zedillo, siendo Secretario de Educación Pública eliminó la historia de los niños héroes por ser un relato ficticio y no histórico, es por eso que ya  no es parte  se fundamental de la  Historia de México, sin embargo,  en su oportunidad, esta decisión, fue para muchos una ofensa imperdonable y se dijo que era atentar contra la historia de nacional,se había tocado algo sagrado. Sin embargo, 17 años después, surge la respuesta del porque se tomo esa decisión.

Luis Gerardo Cortez

 

 Audio de entrevista  bocina

 

Alejandro Rosas, historiador,  ( ver presentación de su libro mitos de la Historia de Mexico) y que forma parte de la comisión organizadora de la conmemoración del Bicentenario de la independencia y Centenario de la revolución,  comento que “que la historia de los Niños Héroes, es un mito, alejandrorosasroblesporque en el Altar a la Patria no se encuentran las osamentas de los seis cadetes que defendieron el país, ni tampoco Juan Escutia se envolvió en la bandera mexicana, pues la insignia patria sí cayó en poder de Estados Unidos y después de 100 años,  ésta fue recuperada por México.

 Preciso que en un estudio que realizó constata que todos eran jóvenes, sólo uno tenía 13 años, los otros entre 17 y 19 y fueron heroicos porque defendieron el Castillo de Chapultepec, y la polémica en esta historia es que no hay un reconocimiento a todos los combatientes, participaron más de 50 cadetes y cerca de 500 soldados mexicanos.

 “Fue una batalla sangrienta, y murieron muchos más que seis personas, pero dónde está la historia que no se ha olvidado de todos esos luchadores por la Patria”, indicó el especialista.

 Incluso señaló que los supuestos restos de los Niños Héroes que están en el Altar a la Patria del Bosque de Chapultepec, “es falso” fue una invención del presidente Miguel Alemán, en los años 50, ya que se necesitaba invocar a la unidad nacional por una visita que había hecho el presidente de Estados Unidos y que causó mucha irritación en México.

 “De repente se dijo que habían encontrado seis osamentas y que eran de los niños héroes pero es imposible que haya sido ellos, porque cada uno murió en diversos lugares ese 13 de septiembre y entre cerca de 600 muertos uso mexicanos y otros estadounidenses era imposible que hayan muerto juntos”, puntualizó el historiador.

 Y acotó que por supuesto que esas osamentas eran de combatientes de esa época pero no con exactitud eran los niños héroes.

 Asimismo mencionó que tampoco Juan Escutia se envolvió en la bandera, aun cuando es bonita la idea, pero este cadete murió en otro sitio, y la bandera cae en poder de los estadounidenses y finalmente nos la van a regresar en la época de López Portillo, México la recupera después de 100 años.

 Sin embargo, sí hubo una defensa de la Bandera Nacional que fue en el Molino del Rey, unos días antes del 13 de septiembre de ese año, y fue el capital Margarito Suazo, quien sí se envuelve en la insignia patria para que no cayera en poder de los estadounidenses.

 Lo que se tiene que ir quitando son los mitos, por la historia en esta batalla por si misma se sostiene, porque lo que vemos de esa heroicidad de los cerca de 900 soldados es suficiente y no hay que estar inventando porque esos mitos fueron los que creó la historia oficial.

  1. Filemon S Ch
    2009/10/01 a las 5:12 PM

    Luis:

    Muy interesante artículo de Alejandro Rosas.
    Te sugiero que inlcuyas la opción de enviar este articulo o referencia por e-mail, no solo la opción de dejar comentarios.

    Saludos!
    FSCh

  2. Néstor Ramírez
    2009/10/20 a las 11:40 AM

    Es bueno que se conozca de todos los mitos que el Sistema genera para propositos politicos y sociales. La identidad nacional es buena, pero no con cuentos de ficción. Esto es lo que aprenden los niños en las escuelas. Hay que reflexionar incluso sobre la personalidad de los insurgentes hasta revolucionarios, Caudillos, libertadores, combatientes y verificar donde estan losverdaderos heroes.

  3. 2011/09/14 a las 1:15 AM

    Hola Luis Gerardo. Que bueno que tocas éstos puntos que siempre me resultan bastante interesantes, por lo que te felicito y espero que lo sigas haciendo por muchos, pero muchos años. FELICIDADES!!!!.

    Si me lo permites, humildemente me interesa opinar al respecto, de los HÉROES FICTICIOS y de los HÉROES OLVIDADOS, pues coincido contigo ya que abordas posiciones que tanto tú como yo, hemos defendido en varios foros, incluso ante los micrófonos de la radio en donde hemos tenido el honor de estar.

    Recordemos que la historia la escriben los vencedores (militar y/o políticamente) y no los vencidos y que a falta de personajes ilustres en el panteón nacional es necesario crearlos para generar la argamaza con la que se creará, complementará y/o modificará al antojo una identidad pseudo nacionalista que nos genere cortinas de humo que nos hagan olvidar la memoria histórica de las metidas de pata, corruptelas y latrocinios de los personajes que manejan nuestro sistema político mexicano, aprovechando la ignorancia y la buena fé de nuestra sociedad para mantener estables y acrecentados los intereses de una élite sinergética, logrando una mejor y más eficiente manipulación de conciencias a fin de cubrirse las espaldas unos a otros.

    Hay héroes real y verdaderamente nacionales que están en el olvido de los tiempos y sin ningún reconocimiento oficial, y para muestra un botón: tal es el caso de nuestro héroe TENAMAXTLE, nativo de nuestra región aridoamericana (actuales Estados de Ags, Jal, Zac, SLP y Nay), – y por ser de nuestra tierra deberiamos de tener al menos un poco de interés sobre su interesantísima historia e influencia nacional y mundial -, líder de las fuerzas nativas chichimecas que se enfrentaron desde las primeras incursiones invasoras españolas a nuestro territorio indómito y desconocido desde 1531 encabezadas por Almíndez Chirinos bajo el mando del corrupto y ambicioso Nuño Beltrán Guzmán, indígenas de sangre indómita nómada, defensores del suelo que los vió nacer (que por cierto es también nuestro suelo y en donde nacimos y vivimos), al igual que la tierra de sus ancestros, quienes al grito de guerra nahuatl “Ashcanquema tehual nehual” (hasta tu muerte o la mía), caen figuras míticas bajo sus flechas y pedradas, como el legendario Dios rubio Tonatiuh, Don Pedro Alvarado, el más sanguinario y ambicioso de los capitanes que trajo Hernando Cortés y quien ordena se realice la matanza del Templo Mayor en la antigua capital azteca para robarles sus atavíos y joyas y que daría lugar a la huida forzada de los españoles de la Gran Tenochtitlan en lo que se le conocería como el suceso de “La Noche Triste”.

    Todavía hasta nuestros días, nuestra historia oficial estigmatiza a nuestros indígenas como los malos de la película, cuando la realidad fué exactamente al revés. El invasor no fué el indígena, sino el español.

    Españoles invasores que mataron a niños y ancianos en una guerra hecha “A Sangre y Fuego”, en donde, bajo el pretexto de evangelizar, y como el Santo Santiago, con la cruz en una mano y la espada en la otra, matando “infieles” a diestra y siniestra, se apropiaron indebida e ilegítimamente de todo: de sus cosechas, de sus aldeas, de sus casas, de sus hombres, de sus mujeres, etc., esclavizaron a los jóvenes indígenas varones para el trabajo forzado en la construcción de haciendas, templos, pero sobre todo, en las minas, marcándolos en la piel con hierro candente, cual vil animales, con la palabra nahuatl “mitchimalli”, que significa “estoy sometido” (por éso una de las herencias culturales que tenemos es la de ser “agachones”, y si no lo creen, veámosnos unos a otros actualmente cuando viene algún alto político u obispo; dado que el esclavizado no podía ver directamente a los ojos del “amo”); invasores hispanos que se repartieron a puños el botín de guerra: las mujeres indígenas, para abusar sexualmente de ellas, y aunque suene cruel, nuestro mestizaje se da a raíz de la violación sexual masiva de jóvenes mujeres indígenas, por lo que los propietarios primigenios de éstas tierras, nuestros indígenas, bajo el valor y coraje (del cual parece ya no conservamos ni heredamos) lucharon con lo que pudieron contra las hordas invasoras españolas, aprendiéndoles las mañas al invasor y refinándolas (no hablo del PRI ni del PAN), arrasando las primeras tres Guadalajaras (la primera fundada entre Teocaltiche y Nochistlán, cerca de Aguascalientes), hasta la gran derrota sufrida en 1531 en la Batalla del Cerro del Mixtón, en el actual Municipio de Apozol, Zac., combatiendo feroz y valientemente al ejército invasor más poderoso del siglo XVI, el español, que se mofaba que “en sus tierras nunca se ponía el sol” , en una lucha muy desigual, ya que por un lado arcos y flechas, piedras y hondas, y por el otro, armaduras, caballos, espadas, mosquetones, cañones, pólvora, y que aún así, nuestros valerosos indígenas, con todo y sus carencias, pero con mucho valor y coraje, por poco y logran expulsar a los hispanos de la Aridoamérica, de no ser por traiciones (que ya se nos hicieron costumbre y que por cierto es parte de la herencia cultural que todavía poseemos).

    Y por si no bastara el justificarlo en su valerosa defensa de las tierras legítimamente suyas y de sus pueblos nativos, gracias a Tenamaxtle, apoyado por el famosísimo Fray Bartolomé de las Casas, en calidad de prisionero, PERSONALMENTE hace presencia ante la corte del rey de España para denunciar y presentar los agravios, agresiones y abusos cometidos por los invasores españoles, haciendo con éste hecho inédito que nacieran LOS DERECHOS HUMANOS UNIVERSALES, y por ello, dado que “la Historia la escriben los vencedores, y no los vencidos”, a Fray Bartolomé y no a Tenamaxtle, se le considere “El Padre de los Derechos Humanos”.

    Así nuestra historia se manipula de acuerdo a los intereses de quienes ostentan el poder civil y religioso, no importando si es la derecha, el centro o la izquierda, habiendo personas sin escrúpulos, traidores a su pueblo, a su raza, a su familia y a su sociedad que creen que el fin justifica los medios, habiendo quienes incluso siguen las antiguas y corruptas prácticas del invasor, quienes bajo estúpidos pretextos, se apropian de lo que no es suyo, colgándose las medallas ajenas y siempre saludando con sombrero ajeno.

    La tarea es reflexionar y pensar si realmente tenemos los que merecemos y merecemos lo que tenemos, pero sobre todo, lo que les dejaremos a nuestros hijos y nietos, pues nosotros y ellos somos los que estamos escribiendo día a día, ésta parte de la historia.

    Saludos al autor(es) y a Luis Gerardo Cortés.
    Tu amigo: Ing. e Hist. José Jorge Esparza Osorio.

    “DÍ NO A LA POSADERÍA, PIRATERÍA, PLAGIO POSADA O DELINCUENCIA ORGANIZADA DE CUELLO BLANCO”.

    http://www.facebook.com/Jose Jorge Esparza Osorio/albumes

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