El Papa busca recobrar al mundo del arte


 Por David Willey

 El Papa Benedicto XVI se reunió con  artistas, escultores, arquitectos, músicos y cineastas de talla internacional e, incluso, con una bailarina italiana, para empezar un nuevo diálogo entre la Iglesia Católica y las artes.

 El encuentro tuvo lugar en la asombrosa Capilla Sixtina, de Miguel Ángel, en el Vaticano.

En total se enviaron, en septiembre, 500 invitaciones a figuras líderes en las artes en todo el mundo, y se recibieron más de 250 confirmaciones de asistencia.

  Este acercamiento ha sido fraguado por el comisario de cultura, el arzobispo Gianfranco Ravasi.

Entre ellos están personajes bien conocidos como Anish Kapoor, quien está llevando multitudes a su actual exhibición en la Royal Academy en Londres; Zaha Hadid, la arquitecta británica de origen iraquí, cuyo impactante Museo de Arte Moderno Maxxi acaba de ser inaugurado en Roma; Daniel Libeskind, el estadounidense de origen polaco quien ganó el concurso para la reconstrucción del sitio del World Trade Centre en Nueva York, y F Murray Abraham, la estrella de cine estadounidense de descendencia siria, quien ganó el Oscar como Mejor Actor por su papel de Salieri en la cinta sobre Mozart, Amadeus, en 1985.

 Es una lista ecléctica en la cual los italianos rebasan en número a todos los extranjeros. Entre ellos están el escultor Arnaldo Pomodoro; el afamado compositor, Ennio Morricone, y la estrella de ópera Andrea Bocelli.

 El Vaticano se mostró, hasta la fecha, con evasivas para revelar quiénes fueron los artistas que rechazaron la invitación del Papa, o los que se disculparon por motivo de un compromiso anterior.

 El coro de la Capilla Sixtina dió la bienvenida a los artistas con una pieza del compositor del Siglo XVI Palestrina conforme arribaron a la asombrosa capilla en la que los Papas son electos. Ahí escucharon extractos de una carta del último Papa, Juan Pablo II, dirigida a los artistas del mundo, exactamente hace 10 años.

 El Papa Benedicto entonces tomará su turno para referirse a las ricas y largamente establecidas conexiones entre la Iglesia Católica como patrón de las artes representadas entre su extensa lista de invitados.

A los Papas les encanta ofrecer sermones a sus invitados. Juan Pablo II describió a los artistas como “creadores ingeniosos de belleza” en su discurso en víspera del nuevo milenio, e hizo una distinción entre los papeles de “creador” y “artesano”.

 “La Iglesia necesita el arte”, escribió el Papa Juan Pablo II, “pero, ¿puede también decirse que el arte necesita a la Iglesia?”, lanzó la pregunta.

La construcción de esta iglesia y el orgullo que sienten los feligreses muestra que tenemos un diálogo con los arquitectos de la modernidad.

En las sociedades cada vez más seculares de hoy, el arte consigue algunas veces ofender a la Iglesia.

 Un artista alemán, Martin Kippenberger, quien, el año pasado, exhibió una escultura de una rana crucificada en una exhibición de arte en Bolzano, en el norte de Italia, se metió en problemas con las autoridades eclesiáticas locales.

 Este nuevo acercamiento, que conduce el Papa Benedicto XVI, ha sido fraguado por su recientemente nombrado comisario de cultura, el arzobispo Gianfranco Ravasi, un estudioso de la Biblia, arqueólogo y escritor, quien ahora encabeza el Consejo Pontificio de la Cultura y la comisión de la Iglesia para el Patrimonio Cultural.

 A meses de su nombramiento, el arzobispo Ravasi sugirió una presencia cultural del Vaticano no sólo en la Bienal de Venecia, sino en la feria del libro de Frankfurt y “una presencia análoga en aquellos lugares en donde el nuevo vocabulario artístico es elaborado”

Al referirse al tema de los artistas modernos, señaló en una entrevista reciente con L’Osservatore Romano, el diario oficial del Vaticano, “la experiencia me dice que hay menos una actitud preconcebida de rechazo (por parte de los artistas) que su convicción de que la Iglesia ha tomado desde hace mucho otra ruta. Pero cuando mostramos nuestro interés, las respuestas que obtenemos son en su mayoría positivas”.

Los Museos del Vaticano fueron abiertos hace 500 años. Varios factores debilitaron de forma subsecuente las relaciones de los artistas con el patrocinio papal.

 La unificación de Italia en 1870 redujo las posesiones del Vaticano de lo que fue una larga franja en toda la península a sólo 110 acres.

Conforme las tendencias pasaban del arte figurativo hacia lo abstracto, mucha gente, curas incluidos, dejaron de mantenerse a tono con el gusto de los sofisticados del arte.

  “Nuestro problema hoy es lograr que el común de la gente reciba bien este tipo de arte. Necesitamos ayudarlos a entender que el arte es parte del espíritu”, dijo el arzobispo Ravasi.

 Varias iglesias Católicas Romanas han sido construidas recientemente por arquitectos de la talla de Renzo Piano, de Italia; Richard Meier, de EE.UU., y Tadao Ando, de Japón, y a han sido elogiadas por feligreses, así como por críticos de arquitectura.

 “La construcción de esta iglesias, y el orgullo que sienten los feligreses, muestra que tenemos un diálogo con los arquitectos de la modernidad”, explica el arzobispo Ravasi explains, “pero hay otro problema aquí: con frecuencia los grandes arquitectos modernos no quieren interferencia con la pureza de sus edificios”.

 La pureza arquitectónica puede entrar en conflicto con la dependencia eclesial de los símbolos religiosos.

 Cuando una iglesia se olvida demasiado de los símbolos tradicionales del Catolicismo, los párrocos tienden a tomar sus propias iniciativas, muchas veces con resultados de indiferencia, dijo Ravasi.

 Cambiar el gusto de los feligreses no será fácil, admite, aun cuando un párroco abandone el trabajo artesanal por el avant-garde.

 Ravasi cuenta la historia de la introducción de segmentos de música moderna en la liturgia de la Iglesia en varias ocasiones en Milán.

 “La iglesia estaba llena de jóvenes”, dijo. “Fue una bella experiencia, pero más tarde recibí cartas de protesta de feligreses de mayor edad, y algunos de ellos decían que la nueva música era la obra del Diablo”.

En 1932 una pequeña colección de arte moderno se abrió al público en el Vaticano. Pero fue el Papa Paulo VI, quien decidió en los 60s ampliar la enorme colección de arte antiguo del Vaticano para incluir a destacados artistas del Siglo XX.

Previo a su reunión en la Capilla Sixtina, los artistas invitados fueron llevados a una visita guiada de esta colección que incluye obras de Francis Bacon, Graham Sutherland, Matisse y Georges Rouault.

Se dice que se les invito gentilmente a realizar una donación de alguna de sus obras a la colección del Vaticano.

 Fuente: bbc.mundo

  1. 2011/08/26 a las 1:28 AM

    Gracias por este blog positivo.
    Me encanta la idea.
    Como ves, a mi también me gusta ponerla en práctica.
    Salu2 cordiales !

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: